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Homenaje a la indiferencia


HOMENAJE A LA INDIFERENCIA

 

Primera parte - Abril de 1996 (21 años de edad)

 

I

 

A ti, te asfixia lato din,

a mí, me oprime carencia de fin.

Variada e imperseverante vestidura,

y para mí, andrajo que ocasiona raedura,

o desnudez ruin.

 

II

 

Te sobresale todo pábulo,

me sofoca inmensurable sábulo,

tú, extraviada en lo suntuario asiático,

yo, harapo estático.

 

III

 

Por ti, el tiempo espera,

a mí, perder un segundo me desespera.

Fundamental, tu artificial belleza,

en mí, permanente rustiqueza,

y modestia entera.

 

IV

 

Vanidad máxima impera sobre tus movimientos,

aquí, por mi voluntad, sosegamientos.

Tú, voluntaria esclava de envidia,

claramente le ofrezco desidia

y asesina mirada de vidia.

 

V

 

En ti, diversa e inconstante malcriadeza,

y de mi cortesía honrada, mi conciencia tiene certeza.

Te delata tu aparente castidad,

honestamente, venero la sinceridad.

Inerte eres por tu culpa sin tu torpeza.

 

VI

 

Con malvado motivo y sin piedad, detestas toda paz,

entre última guerra acaricio su faz,

presumes con cómica razón, ser lo superior precoz,

que linaje cualquiera derribas con pequeño coz;

mi luz no necesita arrogancia, jactancia, cuerpo y voz,

o gritar mucho o poco a sovoz,

para expresar que de Minerva es caz,

que incuestionable filantropía esplende en su haz,

porque ansía y procura sempiterna paz.

 

VII

 

Es necesario que lo más difícil parezca imbregable,

ya que es más posible, satisfactorio y útil,

no vale tentación intolerable,

porque es más sensible y fútil,

lo esencial: Fineza,

por pertinaz búsqueda de entereza,

y nobleza

en tierra, si como DIOS,

más de dos,

si absurdo velo,

justifica la inunicidad, de la Realeza en el cielo…

 

VIII

 

Titiritas con tu suma y nula testarudez,

insuperable, explícita y petulante mentecatez.

¡Qué impudencia y obstinación,

percibes tu deficiencia y solución,

e invocas de lo pésimo la quietud,

con tu altivez que arrebata la plenitud!

Procedo con justa y total tenacidad,

porque pensar define mi primera y única necesidad.

 

IX

 

No conocerán tus presumidos caprichos, tolerancia y exasperación,

mas mi cordura vencerá inevitable importunación.

Macroseísmo en ti,

donde el epicentro es complacencia,

e hipocentro pena…

Ineptos "deducen" que cuento granos de arena.

En nuestro planeta, belleza y juventud no son virtudes,

aunque por pleno estupor te mudes,

ni siquiera despedimos destellos,

sólo los seres perfectos son jóvenes, son bellos.

 

X

 

Ricachón, súbdito y hampón

quien pretende mencionarte,

y le disparas mortífera aversión,

donde no puede escucharte.

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

o intachable compañía, por la que amisto y consuelo tanto.

 

XI

 

Todo el universo, tu familia y nadie a tu servicio,

trabajar limpiamente, es mi indispensable vicio.

Ninguno y todo ejército te convoya,

por más que tu presencia,

equivale a tu ausencia,

y huye de ti paranoica paranoia…

 

XII

 

Por mi Fe, nada me atemoriza y desolla,

y persigo y perfecciono el equilibrio de lo anormal,

para sentirme original.

¡Ya atiéndete, bondadízate y mantente,

impeorable fantoche,

de melenuda y espinuda soche,

servilista fastidiosa,

cómitre imaginaria y partidista tediosa,

santurrona insoportable,

y atea imperdonable…!

¡Muero por verte actuar casi razonable,

o mejor que alguien casto de brillante entente!

 

XIII

 

Fundí tu actitud con tu lugar,

como positivo amigo,

recordándote que con DIOS

no se debe jugar,

porque blasfemaste, diciéndole que es tu inexistente enemigo,

"minúsculo" problema,

sólo tuyo,

y te involucras conmigo.

¡Corporifica tan justísima razón,

pues mi emblema,

será ese evidente e imperceptible orgullo,

y tu deseo remoto, pronto obtendrá sazón!

 

XIV

 

¡Sí! Maldita de malditas:

¡Evapora tu prototipo de proterva,

o permitiré que mi sangre hierva,

y hablo sin reserva,

pues quien tanto miente y engaña, pierde sus dotes,

llora sin potes,

no importa qué vote,

y se convierte en zote de zotes!

 

XV

 

Me injuriaste

tanto, que nadie te logrará emular,

pero ni tan sólo me impresionaste,

aun si tratara disimular.

Eres de mi refutación su fin,

porque soy bueno, mas no serafín,

nunca callo lo que quiero expresar,

no puede mi desahogo regresar,

por no tener qué confesar.

Para sentir mis dedos llenos

deseo muchísimo menos.

 

XVI

 

Desprecias tu contrición de contriciones…

¡Oh, por favor, por ti y por ti, exígeme infinitas razones!

No soy machista,

hiriente siseo y misógeno,

sólo soy verista,

carente de titubeo y hábito lisógeno,

trato con desdén la misantropía,

mas si no odias tu pedantería,

y en ti la honradez

no recobra su lucidez,

y si no dejas de soliviantar,

ser precedente elegida reclamar,

no maldices tu impudente autobombo,

y tu inflexibilidad,

no recupera su imprescindible superfluidad,

quedará tu cuerpo pulverizado e intacto,

luego de combo,

y tu odio iroso, inmolado y compacto,

después de bombo.

 

XVII

 

Sé, mejor que tú, que tú eres del género de la mujer,

y amo mi divino concepto de ser varón,

pero sentirás mi manso poder,

de hombre peor que Nerón.

 

XVIII

 

Estirpe de vana quejumbre,

y arcana aspirante,

residencia, fanática y contraria a la dulcedumbre,

si me explicas por qué sostienes,

que te malogra y antipatiza y adora,

lo que fémina es, y hasta aquélla célica,

que tienes

como sierva según tú,

que ultrajando, arrancas terror, tanto como lealtad de Fides,

que recibes más, porque sólo pides,

que simboliza y pretende todo niño ser cojín,

y te transforma en bejín,

cuando juguetea,

o te sonríe o saluda o sorprende,

y te acaricia o busca y te llama,

y se duerme,

o gatea…

…que debe volarse a toda discriminación,

para que ninguna deuda, impetra,

carisma o meta ajena alcance germinación,

que queda pasmado, llora,

grita y se desmaya, por ti, todo hombre,

y por suspirarte, ninguno habrá que no te nombre,

hasta entonces, será agradable y precisa tu podredumbre…

 

XIX

 

Antes, desarrolla la exégesis de cómo tu cerebro inferirá,

aun cuando vaya a ser,

que en ti, todo maestro su maestro hallará,

y por tanto amarte, su talento soslayará,

si me pregunto, en qué lo convertiría Medusa,

si hasta que ame, podría ser musa.

No obstante, que quien mirado sea por ti,

se sienta tu cabeza de turco.

Cómo afeminaste a Hércules, para que no te desafiara,

si qué demolería Sansón si te hollara,

a menos que descubriera

en tu semblante, largo y ancho surco.

Cómo te extrañarán, si no representas parte ni continente,

de algo ni de nada,

y me venciste,

convencida de que sin ser batalla y sin combatir,

contra cosa cualquiera

mi causa tengo ganada,

y cómo te calcularán,

frente a la equivalencia

entre tu inexistencia

y tu volumen,

o acaso me gritarás,

que eres menos visible que mi numen,

si te atribuyes cómicos "yo soy mases",

después de "extenuantes" "yo tengo demases",

a no ser que tres veces guardes caridad,

tanto, que en medio de ti y ti, no existirá paridad.

 

XX

 

Obesa esbelta, para ser,

actuar significa incomparable gimnasia,

engendro de sangrienta pereza,

no te martirices con tu defecto,

sino construyendo filantrópico efecto,

en ti nació y te pisotea,

porque fuiste hospedaje,

pero báñate, duérmete o cánsate,

y lenta y amedrantadora putrefacción,

devorará su primer traje,

no siendo ridículo, que implique privación de eutanasia.

 

XXI

 

¡Abaniqueo trivial, gracioso y alborotado,

mientras rechaces lo que traes

dentro y fuera de ti a este lado,

lo aceptes con falaz buena gana,

tenga más de una herida siempre lozana,

o por tu crueldad su espíritu sea descuartizado,

solamente serás muy latosa charlatana!

 

XXII

 

Además, tan fatua parásita como supersticiosa,

arbitraria prisionera de tu devota idolatría,

que te cautiva, maravilla e insulta,

"individua" que todo guarda en su encéfalo,

de su muy babieca memoria prodigiosa,

si ningún lugar debe ser separado de su cosa,

¿Por qué eres rehén voluntaria de tu ciega zoolatría,

siendo arma atómica de tu zoofobia que nunca consulta,

y ama abusadora, de tu súper genio acéfalo,

sabiendo sólo quién te creará,

ejerciendo inalcanzable latría?

 

XXXIII

 

Y porque inaguantable botarate,

te aseguró que le confesé que te amo,

triple mentira e indesechable disparate,

y lo que no debo no reclamo,

me apreciaste mucho más,

que de ofensa que en sí no puede caber,

habrías lo demás resucitado,

y escrito no estando, mi extinción suscitado,

mas por mi mérito embargo no podrá haber,

pues cuando con mi amada me encuentre,

un celo incontenible te desvanecerá,

y por completa amnesia tuya,

en menos que olvido serás transformada,

te degradará lo ecuestre,

y tu alma marchita fenecerá,

porque tu arrepentimiento,

que abatirá la felonía de Judas,

preceptuará que esa ingratísima

vida, para vivir, precise sufrimiento,

y respecto a ese estado, no te atormenten las dudas…

 

XXIV

 

Felicidad, increable antídoto supuesto,

ordenes te restituyan donde acudas,

y no me encantes por más que me hechices,

sea mi aire entera insania,

o excediendo la capacidad de Charcot, me hipnotices,

mi cantidad de situaciones, pesimice e infinitice Urania,

o despedaces, aun su centro, mi blindaje natural,

o sepa que por ti mi Julieta, o tú, o cualquier ser perecerá,

porque por mi veneno medicinal,

tu amarga agonía exuberante, lo inanimado estremecerá.

 

XXV

 

Y puesto que creerlo nadie quiera, y así seas más,

o me desespere un indestructible chantaje,

si tu aspecto incendioso llega a crepitar,

que inabrigable rencor, se sabrá sustenta mi palpitar,

que serlo podrá nunca jamás,

debido a que simultáneamente, ninguno,

en tiempo ninguno, hacer podrá más de uno,

y cada insulto hacia mí,

hecho polvo volverá a ti,

por mi sana satisfacción que no auno.

 

XXVI

 

Madre y procreadora, de mis bastardas preguntas demasiadas,

porque dilapidando medios mil veces,

procuraste trizar mi nolición,

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Pablo Morin
www.pablomorin.com