La muerte se transfigura en mujer
La muerte se transfigura en mujer,
endulzando mi cuerpo rosado,
acariciando una guitarra elevada al cielo,
emitiendo sonidos de amor
al viento dulce del mar,
con caricias suaves, rozándonos la mano
encima del aire de su imagen.
Escuchando la voz cálida del violonchelo,
mirando el viento de su falda corta,
sintiendo una sensibilidad especial
en mis oídos dóciles al sonido.
Palpando una nota de su blusa.
Su pasimonia indígena en mi sangre.
Su paso tímido del lenguaje.
Su mirada hundida en la luna.
Mi oblicuidad estirada en la mente.
El tiempo, se quedo en la musica de su olor,
todo se detuvo entre los dos.
Miramos esa canción, escuchamos
la mirada de sus ojos, sentimos
el camino de nuestros pasos,
olearon solos los colores,
el azul pálido del aire,
el blanco dorado del piano,
el verde oscuro del sonido,
el cielo con dulce sabor tricolor,
inflorescencias de colores rojizos,
apariencia de nubes rosadas.
Te conviertes en el lirio del valle,
en discos locales de amarillentos rojizos.
Interacciones ecológicas,
con agentes polinizadores,
te hacen una trimera de colores vivos,
hermafrodita como las orquídeas,
manejas tus manos con dulces licores
embriagando el cuerpo de dulces olores,
asi quien no desea morir en tu regazo
P.M Pedro Monroy Gemio
| Fecha: 17/10/2015 | Autor: P.M | E-mail: toledo.pmg@gmail.com | Visitas: 593 |