Cargando la página...
por favor espere

 
Documento sin título
E-mail
Contraseña
Registrate para agregar tus poemas
[ inicio ]
Categorías
Agradecimiento (91)
Amistad (137)
Amor (3399)
Cómicos (38)
Consuelo (68)
Cortos (170)
Eroticos (98)
Familiar (76)
Fechas especiales (51)
Infantiles (78)
Nostalgia (455)
Otros (687)
Pensamientos (878)
Religioso (91)
Traición y odio (122)

Hojas Creativas

Publicidad


MI A L E P H


                                                  MI   A   L   E   P   H                                                             

 

                                                                                        Sueños y lágrimas dirán el sitio que ocupamos un instante, y en ese sitio tu espíritu atormentado, humilde y magnífico, será el símbolo de todos nosotros”  (Fragmento final de la carta fechada en París el   

04 de marzo de 1916,  enviada por el gran escritor venezolano, Don Pedro Emilio Coll                                                                  a su gran amigo el Padre Carlos de los Desamparados Borges Requena, domiciliado en

Caracas).

 

`                                                               

                                                                              

 

Adiós palomita blanca

Mensajera de mis sueños,

Al retorno de tu odisea

Que también es la mía,

La de mis sueños.

 

                                     Has retornado de tu odisea. Lejano en el tiempo y la distancia, desde aquel 04 de agosto de 1946, ha transcurrido más de medio siglo. Recién había cumplido 15 años de edad. Te encomendé entonces ir en busca del Dios Divino, que  señalara mi destino y cómo hallar en las arenas del camino las huellas y el polvo de mi propio pié. Te encomendé buscar al DIOS DIVINO  por Cielos, Paraísos, Purgatorios y Afínes, en su ayuda para descifrar sueños, ilusiones, desmitificaciones,  motivaciones de penas, dolor y llanto que tanto me agobian. Te fuístes, sepultándome en una soledad cómplice con una inútil espera redentora..Tratando de mitigar mi orfandad, decidí entonces ir también en busca de ese Dios Divino. Me alimenté de la forma y estructura del ALEPH borgiano. Pedí a Borges su consentimiento para crear mi propio ALEPH. Accediò a mi ruego. Con diámetro menor de dos centímetros, era un ALEPH rustico, ambulante. Inicié un largo peregrinaje. Recorrí el sendero que conduce desde lo Terrenal a lo Eterno y vía la Eternidad llegué a la Eternísima. Luego  de esta, me dirigí a la Hipereternísima y ante infructuosa búsqueda, decidí continuar mi camino  y vía el Infinito llegué al Hiperinfinito. Comprendí que la odisea había fracasado. Me regresé 0

.sin haber hallado al Dios Divino que buscaba Debo confesar que en el ínterin de mi infructuosa búsqueda intenté solicitar la ayuda de un testigo de excepción: el teólogo San Ignacio de Loyola; pero éste también era Terrenal y se encontraba disfrutando del milenio sabático y por lo tanto, por   razones de seguridad, era impenetrable. Desde mi rústico ALEPH y ya de regreso,

Ví pueblos, arenas y mendigos que rubricaban con sus bostezos la desnudez de su hambre infinita.

Ví cómo los fragores de las protestas se levantaban contra los tres grandes jinetes del            Apocalipsis -  hambres, guerras y epidemias- que más muertes han causado a la humanidad.

Ví la desértica desnudez y la grandiosidad de la miseria en millones de niños abandonados.

Ví con cuanta religiosidad y devoción, las gentes de mi Pueblo de San Pablo, amasan los colores del bronce de sus campanas centenarias.

Ví innumerables viviendas rústicas habitadas por fantasmas, sombras e imágenes con temblores estereotipados.

Ví una imagen tallada en madera, con una irrisoria corona de espinas colocada sobre su   cabeza. Sentí un susurro de voces mudas que se incrustaron en mis oídos, diciéndome:   “es Jesucristo coronado por los judíos “

Ví y leí cómo en la brevedad de un verso puede encontrarse el anclaje final de las angustias que atormentan al ser humano.

Ví y sentí cómo la juventud impregnada de brisas, rocíos, luceros y armonías, se conjugaban en abstracción silente.

Ví en un recodo del alma, las temblorosas acuarelas del corazón de brisas de una amiga.

Vi y escuché en Milagro, una amiga el nacimiento de una poesía recitada en verso llano.

Ví sembrados en las arenas del camino, los sueños de un peregrino y él como postre final de la muerte.

Vi  las inmensas pupilas del mar y cómo absorbían rayos y tormentas, enmudeciendo los labios del mar,

Vi, contemplé y escuché las plegarias elevadas al Dios Divino que nunca hallé en mi fracasada odisea, tratando de alentar las esperanzas de rectificar pasos, vuelos y distancias ignoradas,

Vi, viví y sentí la tristeza del” hoy te quiero más” y “menos que mañana” ¡ Oh , franca  y abierta sonrisa de mi espíritu pequeño”,

Vi imágenes esquivas, huidizas, celosas, que silenciaban las respuestas del propio sueño.

 Vi las lacustres orfandades de lejanias y el aletear de pupilas infinitas

Vi la vibración de todos los pulsos de la tierra, bajo un sola convulsión, sembrando de  fiebres turbulentas la zigzagueante embriaguez de mis caminos.

Vi y senti el fuego y la luz, eternos, en el punto final donde el amor empieza.

Vi un aletear de espejos ambulantes, abrazados al pedestal del tiempo.

Vi y leí la escritura de cuatro verbos que se conjugan para sublimizar el amor:  sentir, pensar, soñar, vivir. Desde entonces me acostumbré a amarte más de madrugada; porque es cuando más te sueño.  

Vi las tardecitas que expiran acurrucándose en la noche que se estira.

Vi mi propia Cruz, huérfana aún de sepultura cierta.

Vi mi propia sangre  en el llanto frágil acompasado, de una hija borrando sus lágrimas con precisión incierta.

Vi el agua y aspiré el aire. Evoqué el grito y la libertad como necesidades primarias del ser humano.

Vi y admiré la desbordante emoción de un siglo con cuatro siglos a cuestas, mirando hacia lo alto buscando la luz y la claridad y hundiendo sus raíces más profundamente 

en el suelo en busca de sus ancestros.

Vi en el alma dibujados, la expresión de dulces encantos, embriagados en la real nitidez de vagos sueños.

Vi pupilas – centinelas de la luz – vigilantes del latido final del pulso que se eterniza..

Vi nacer niños ahumados en silenciosa protesta y vi también niños disueltos en espasmos irreversibles.

Vi espejos destrozados, caminos zigzagueantes, huellas imprecisas, torbellinos de ojos fragmentados y aliento de imágenes pulverizadas.

Vi en una Flor de Ensueños, fragmentos de geografía andina, que rutilantes sus espumas embriagadas, irrumpían los espejos las madrugadas, anunciando que era la Flor de loa Ensueños.

Vi la violación de muchos espejos vitales

Vi los surcos y las semillas que vitalizan la primavera.

 

Vi migajas de espontaneidad y supe del reclamo de párpados abiertos, labios húmedos, gargantas sembradas de gritos, reclamando un ascenso en la escala virtual de las angustias

 Vi a los “ hijos de la placenta mal parida” de Zalamea Borda”    

VI brazos y geometrías huérfanas en órbita extraviadas.   -

Vi en unos vasos sanguíneos, la corriente espasmódica que aligera la vida y fermenta la luz que la improvisa.

Vi cómo se alejaba hacia otros horizontes, la silueta de un amigo.

Vi y sentí la vecindad eclosiva de un solo despertar.

Vi restos de escarabajo en la anatomía del hombre.

 

 

Vi y sentí la punzada da una aguja en la urdimbre de mis recuerdos.

Vi espermatozoides, pólenes y átomos en brutal atropellada buscando refugio  para no desaparecer.

Retornas palomita blanca

Con tu canto de notas envejecidas,

Cuando ya no hay enigmas que descifrar,

Ilusiones, penas y mitos que me embarguen,

Dolores que me consuman,

Ni llantos de adolescentes que me ahoguen.

¡Palomita Blanca!

No has hallado al Dios Divino

En todos los Cielos, Paraísos y Purgatorios y afines recorridos.

Yo tampoco, a pesar de  haberlo buscado hasta el Hiperinfinito

Luego entonces, NO EXISTE el Dios Divino…¡.SOLO  ES…!.

¡DIOS ES CREACION HUMANA!

¡ CREACION  HUMANA! ¡ CREACION  TERRENAL!

¡Dios ES…..¡ TERRENAL!  ¡ CREACION HUMANA ¡

La muerte no viene a nosotros

Sino que viajamos hacia ella

Sólo hay una vida humana: la gestacional, intrauterina,

Que luego de expulsada al exterior, se traduce en sobrevida

Y  ésta en sobrevivencia

Luego entonces no es el miedo a la sobrevida

Es  el miedo a la sobrevivencia.

¡Dios ES TERRENAL! ¡NO ES CELESTIAL!

Dios no congénito, divinizado,

Dios inducido, planetario, ideado por la fe humana.

Y esa fe humana no es más que el temor

Como escudo protector a ese temor

Invocaciones, oraciones, arrepentimientos, rezos,

Que no son más que sutilezas escolásticas

De una teología infecunda

Todos vamos hacia la Muerte

Como punto final de la sobrevivencia

Y el alma, que es esa sobrevivencia articulada, se vaporiza.

Mientras, ya gasificados, la tierra

se traga los despojos humanos

 



Fecha: 12/02/2017Autor: PabloValenzuelaVisitas: 394

Publicidad
 

Hojas Creativas - 2008/2026
info@hojascreativas.com


Pablo Morin
www.pablomorin.com